Escribiendo

Entre exterminios de la especie, ouijas, psicofonías y conflictos existenciales de la mente humana he encontrado tiempo para trabajar en otro proyecto muy interesante y que personalmente me hace una ilusión tremenda. Hace algo más de un año empezamos a hablar en la productora de ponernos a pensar en una nueva película. De esa idea surgieron un montón de reuniones que fueron dando forma a lo que hoy es ya un proyecto en construcción. Durante los últimos meses he estado trabajando con Manuel García en una historia que nos tiene a los dos completamente absorbidos. Hemos estado reuniéndonos durante muchas semanas cuando nuestras agendas nos lo permitían para ir construyendo poco a poco la estructura de la historia. Hemos trabajado sin prisas pero exigiéndonos mucho, siendo sinceros con nosotros mismos y con lo que estábamos creando. No hemos tenido miedo de parar, tirar para atrás cuando ha hecho falta y escoger otro camino que resultara ser el correcto. Cualquier persona que haya dedicado alguna parte de su vida a crear algo desde el blanco más absoluto sabrá lo que cuesta llegar a buen puerto con algo así. Hemos pasado por todo tipo de situaciones: los típicos momentos en los que la euforia te invade porque has cruzado dos secuencias y has resuelto un conflicto de forma elegante y barata y también los momentos en los que no lo ves claro, en los que lo dejarías todo por la simple comodidad que da el quitarse una responsabilidad… el miedo al fracaso. Aunque sea una responsabilidad autoimpuesta como la nuestra (nos gusta contar historias y hacer películas, eso es todo), siempre tienes la ansiedad de no saber si estás invirtiendo tu tiempo en humo. Total, que hace unas semanas dimos por finalizada la escaleta de la peli. Ya está… la historia está acabada, tiene un principio, un nudo y un final… y personajes… y todo más o menos cuadra… y hasta nos parece interesante. Reunión en Activa con Carmen Sanfrancisco, productora y madrina de la criatura, presentación de nuestro trabajo y visto bueno. Adelante. Respiremos tranquilos un segundo. Vale... ¿y ahora qué? Pues lo de siempre. Empieza la escritura del guión… empieza el viaje. Como muchos guionistas no suelo poner ni una sola palabra en el Final Draft hasta que no tengo la historia cerrada. Me niego… son palabras que no sirven. Cada cosa a su tiempo. Y ese momento ha llegado. Página en blanco, hoja de notas a un lado y mis dedos… vamos allá: Interior noche… De eso hace un par de semanas. Ayer acabé el primer acto. Importantísimo. Muy cargado de información. Necesaria. Preocupado porque nos vamos de tiempo, como ya me salía en la escaleta. Pero satisfecho. Ahora me doy cuenta del buen trabajo que hicimos Manolo y yo tantas tardes en el Fresh&Ready de la calle Ferrán. Allí es donde parimos el guión, huyendo del despacho, nuestro sitio mágico. De momento va todo bastante fluido. Noto mi progresión como escritor, tengo recursos que antes no tenía y que me ayudan a resolver problemas de una forma mucho más sencilla y por tanto más elegante. Mi experiencia en la sala de montaje este último año con Sergi también me sirve a la hora de enlazar y darle ritmo a las escenas. La historia me encanta y eso también ayuda. No sé cuando se hará la peli… pero eso ahora no importa: cada cosa a su tiempo.

7 comentarios:

Juan Pennisi dijo...

Fantástico post. Sincero, abierto, inspirador. Me he identificado mucho, a pesar de mi actual crisis existencial/cinematográfica... Mucha fuerza para la etapa que viene. Como bien has dicho, una cosa a la vez. Un fuerte abrazo, colega.

Sergio González dijo...

Gracias Juan... ese apoyo hace que aún queramos hacerlo mejor cada vez. Estoy disfrutándolo. Ya me contarás en que andas metido... un abrazo. Nos vemos cuando te pases por aquí.

Laia... dijo...

El terror y el placer de la página en blanco...

Es curioso, yo, cuando escribo algo, normalmente, es porque tengo en la cabeza UNA frase, un diálogo... quizás sea por eso que nunca he escrito nada más largo de una veintena de folios....

Sergio González dijo...

Para mí la escritura siempre empieza con una frase... o una imagen... o una canción. Luego se vuelve un párrafo... y así llegamos a algo más adulto. Pero siempre por debajo hay una estructura, el esqueleto. Esa es la clave a la hora de escribir cositas más extensas... por eso nos tiramos tanto tiempo con la escaleta.

Cuando me pasarás esa veintena de folios?

Laia... dijo...

Tengo montones de montañitas de folios, aunque no creo que ninguna tenga menos de 10 años... lo que me hace pensar, que igual no tngo, si no tenía...

Ahora, lo poco que escribo, es lo que vomito en el blog.

Sergio González dijo...

Algo habrá por ahí que no quieres revelar. A mí no me engañas.

Laia... dijo...

Todo el mundo tiene secretos. Sólo hay que descubrir cuales...